Javier Serrano, alcalde de Azogues, participó en una entrevista en el programa Voces del Sur, de diario El Mercurio, para referirse a la inseguridad que enfrenta el cantón.
– ¿Qué está pasando señor alcalde en Azogues debido a la inseguridad?
Las alarmas se han encendido en los últimos días y quizás meses por los asesinatos cometidos bajo la modalidad de sicariato contra personas que no son de Azogues. Sin embargo, esto no significa que la situación no sea grave ni que no requiera atención.
Quizás la presencia del Centro de Rehabilitación Social (CRS) Femenino en la ciudad tenga alguna relación con lo que está ocurriendo. No puedo afirmar que sea la causa, pero existe una coincidencia temporal entre este hecho y el recrudecimiento de los actos delictivos.
El último caso se registró el pasado domingo, cuando un ciudadano venezolano, que se dedicaba a recaudar limosnas, fue baleado en el acceso a la ciudad, a la altura del hospital Homero Castanier Crespo.
– ¿Qué han hecho las instituciones ante todos estos hechos?
Esta situación ha ocasionado que el Consejo de Seguridad Ciudadana mantenga reuniones permanentes con el Gobierno Nacional para fortalecer las acciones conjuntas, ya que la seguridad es un tema que compete a todo el país.
– ¿Manejan números de cuántos asesinatos se han registrado?
No dispongo de esa información numérica, pero lo que se ha podido conocer es lo que se ha informado a nivel general. Seguramente, la Fiscalía podrá proporcionar datos más específicos. Sin embargo, la información que ya se conoce es suficientemente alarmante y conmociona a la ciudad.
– ¿En Azogues existen grupos de delincuencia organizada?
Sin duda, grupos del crimen organizado están operando en actividades relacionadas con la prostitución y el microtráfico. Desde hace cuatro o cinco años se registraron asesinatos bajo la misma modalidad de sicariato contra ciudadanos que se dedicaban al expendio de drogas, lo que evidencia una posible disputa territorial por el microtráfico.
Además, estos grupos buscan incursionar en otros espacios mediante las denominadas ‘vacunas’ y los préstamos informales a pequeños comerciantes, conocidos como ‘gota a gota’.
– Hemos revisado datos y uno de los sectores que preocupa es Chacapamba ¿Por qué?
Sí, aparentemente, Chacapamba sería uno de los lugares de residencia; sin embargo, en Javier Loyola también se han descubierto algunas caletas desde donde estarían operando determinadas personas.
– ¿Cuáles son las acciones realizadas por el Municipio a pesar que la seguridad no es su competencia?
Antes de que el Gobierno Nacional lo dispusiera, firmamos un convenio con el ECU 911 para transferirle todas nuestras cámaras de videovigilancia. Una parte de estos equipos fue reparada y otra corresponde a cámaras nuevas que adquirimos, con un costo de 2.500 dólares por sistema.
Asimismo, hemos trabajado en la capacitación para la organización barrial y en la instalación de alarmas comunitarias. También hemos desarrollado campañas consecutivas en los establecimientos educativos, con el objetivo de reducir el acceso de los jóvenes al alcohol y las drogas.
– ¿Se ha pedido al Gobierno que reconsidere el funcionamiento del CRS Femenino en Azogues?
No lo hemos hecho porque lo que acabo de mencionar sobre la posible incidencia de este centro en los hechos de inseguridad es una presunción. Para establecer una relación, sería necesario contar con evidencias y no únicamente con datos sobre el incremento de la criminalidad.
– ¿Cree que la cercanía con Cuenca puede ser un factor para la inseguridad?
Sin duda, por eso debemos luchar contra la criminalidad y recuperar la seguridad como país. Lo que ocurre en un sector no es ajeno a nuestra realidad ni a nuestra responsabilidad. No se trata de eludir responsabilidades, sino de entender que la seguridad es un tema que nos compete a todos.
– ¿El Gobierno Nacional está actuando como se debería ante la inseguridad?
Lo que puedo dar fe es que, desde el Consejo de Seguridad Ciudadana y la Gobernación, se han intensificado las acciones y adoptado diversas medidas. Algunas no se pueden hacer públicas por razones de seguridad, mientras que otras están fuera de mi conocimiento, porque son competencia directa del Gobierno Nacional y sus instituciones.
Las medidas que se han adoptado han sido necesarias, pero aún resultan insuficientes.
– ¿Qué tipo de medidas hacen falta en su ciudad?
Aquí la clave es la inteligencia, es decir, identificar cómo están actuando y operando estas organizaciones para prevenir su ingreso y expansión. Caso contrario, siempre estaremos un paso atrás. Nunca habrá suficientes policías ni militares para cubrir todo el territorio de una ciudad, por lo que es fundamental anticiparse a las acciones de los grupos delictivos.
– En Cuenca se están tratando ordenanzas como dos en moto y el catastro de arrendatarios ¿En Azogues se debe generar lo mismo?
Sí, se está avanzando en esa misma línea. Existe una ordenanza que fue aprobada en primer debate; sin embargo, hace cuatro o cinco meses, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) resolvió prohibir la circulación de dos personas en una motocicleta en todos los espacios públicos. En Azogues se realizan controles permanentes para hacer cumplir esta disposición.
Por otra parte, debemos asumir el control del catastro de arrendamientos. Cuando se traslada una cárcel, también puede ocurrir que las familias de las personas privadas de libertad se movilicen hacia otros lugares.
– Se vienen las festividades ¿Cómo garantizar la seguridad para quienes llegarán a Azogues?
Durante las fiestas de Azogues, los programas festivos se han organizado con responsabilidad y bajo rigurosos planes de contingencia.
Para las festividades que se avecinan, se contará con un contingente de 40 militares, 70 policías, 20 guardias ciudadanos, 20 guardianes seguros para los vehículos y 90 guardias privados, además de personal de otras instituciones que contribuirá a garantizar la seguridad durante los eventos. (I)
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